Las vías del tranvía

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

En 1901 se aprueba el proyecto de construcción del puerto chico o puerto caballos (las embarcaciones de poco calado se denominaban caballos) o muelle de las cebollas.
En 1907 se aprueba la compra de mil quinientos metros de vía en Bilbao, y un poco más tarde añaden ochocientos metros, dieciséis vagonetas. Solicitan asimismo una locomotora de veinte caballos de fuerza. En julio se pacta con Juan Delgado el paso de la vía por su terreno, inmediato a las canteras propiedad de la Compañía, acordándose el pago de 75 pesetas. En noviembre disponen permutar con Agustín Navarro Falero dos trozos de terreno en la calle del Molino por otros de la Compañía que lindan con la carretera de Teguise. Para utilizar el terreno de Navarro será preciso derribar una habitación para ensanchar la calle posibilitando que pase la vía, y será reedificada al finalizar la obra. Se le indemnizará con cinco pesetas al mes, con un anticipo de dos años. En septiembre se solicitó al Ayuntamiento la autorización de unas vías férreas para el transporte de materiales para las obras del puerto de Arrecife. Era necesario colocar dos vías. Una tendrá la ruta de las Cuatro Esquinas, hasta el mar, por la calle León y Castillo. Otra discurre del extremo oeste de la calle Campo Santo, atravesando la Plaza de la Constitución, Quiroga y callejón del Puente. Los raíles se colocarán en el centro de la calle, a faz del piso, adoquinando o empedrando el centro de las vías. Las máquinas de vapor serán dirigidas por personal competente, avisando su paso con un silbato o campana. Además, una persona irá de guía para regular la marcha y servir de aviso a los transeúntes. Los accidentes serán responsabilidad de la empresa.
En junio de 1908 solicitan permiso para cambiar el itinerario de una de las vías en su tramo final. La calle Quiroga tiene poca anchura en el cruce con León y Castillo, estiman la idoneidad de pasar por el callejón del Muelle, desde la Plaza de la Constitución, y seguir por la calle Coll, antes La Marina, hasta el principio de las obras. Sin embargo, el cambio propuesto no se autoriza por el frecuente tránsito del referido callejón. Se propone un nuevo itinerario: desde el puente del Castillo San Gabriel, por la calle Coll, continuando por La Esperanza, curvando a la del Ángel hasta atravesar el solar de Eduardo Martinón Coll y seguir por el litoral hasta el Reducto y playas del cementerio, para la extracción de arena. Se permitió la variación. En octubre consideran la necesidad de extender la vía desde las Cuatro Esquinas hasta la pedrera propiedad de la Compañía, teniendo que cruzar las calles Molino y Norte. Se concedió el permiso. En agosto el gerente estudiará la obtención de solares “desde La Molina hasta el cementerio”. Antes de que acabara 1908 solicitan cuatrocientos metros más de vía a la Casa de Arturo Koppel de Madrid.
En enero de 1909 enero el gerente contrata con Julián Morera Martín el arrendamiento de un solar de su propiedad para el paso de la vía por 250 pesetas, hasta que terminen las obras.
Hasta junio de 1911 no se da cuenta de las compras realizadas en la Península: una grúa de diez a doce toneladas, otra de cuatro, un monta bloques hidráulico, un cangrejo trasbordador, una vagoneta de transporte para treinta toneladas y un motor de cuatro a seis caballos de fuerza. Seguían faltando más raíles y se encargan doscientos metros de vía gruesa a Juan Buseeda, de Barcelona, por 2.181, 35 pesetas. Se prevé la compra de mil metros más de carriles de ochenta centímetros de ancho y se solicita extender la vía por la calle Miraflores y otras que conducen a San Bartolomé y Goime, hasta unirla a la que tienen en la calle León y Castillo. Se concede el permiso. Cuando la vía pasaba por propiedad privada se contrataba directamente con el dueño, como sucedió al tener que pasar por los terrenos –Capellanía– de Nemesio Rodríguez Borges, accionista de la Compañía, conviniendo por dos años la instalación de una vía férrea, a razón de cincuenta pesetas al año.
En 1913 el vecindario se queja por la circulación de la locomotora y la escasa seguridad.
Continúan comprando vías para pasar por La Capellanía, a finales de 1913 se traen 200 metros y a principios de 1914 unos 260 y sus correspondientes traviesas.
En abril de 1914 acordando con Ignacio Rodríguez Perdomo el paso de una vía por una finca, en la misma zona que denominan La Capellanía, por el tiempo que duren las obras, a razón de 75 pesetas el primer año y cien los restantes.
En junio de 1916 se acordó proponer la venta de la locomotora en 10.000 pesetas, las 26 vagonetas existentes a 150 pesetas cada una y los 4.300 m de vía de siete kilos a siete pesetas el metro.
En 1919 una comisión se encargará de levantar las vías tendidas en varias calles. Lo comunicarán al ayuntamiento y estudiarán la forma de empedrar de nuevo la entrevía. Una comisión se ocupó de reedificar la habitación que tuvo que derribarse propiedad de herederos de José Mª Díaz Pérez para el paso de las vagonetas para las canteras de la Compañía. Se terminan de empedrar las calles por donde está la vía. A finales de 1919, después de 12 años y un millón y pico de pesetas, se termina el muelle, antes llamado “puerto chico” y ahora, “muelle grande”.
En 1920 se vende a José Reguera Castillo la locomotora por
200 pesetas. En 800 pesetas 400 metros de vía de 30 kilos. A José Díaz Santana 736 metros de vía de siete kilos que importan 1.472 pesetas.
LA COMPAÑÍA ANÓNIMA DE CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO
DE ARRECIFE. EL MUELLE GRANDE.
ANTONIA SÁENZ MELERO
MANUEL GARCÍA GONZÁLEZ
FRANCISCA Mª PERERA BETANCORT

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: