el Hotel Oriental

Claudio Toledo Cabrera tuvo un hostal en la calle Real nº21, en la casa de José Prats, y luego otro en la casa de la familia Recio, en la misma calle, esquina con Miraflores.

En 1915 abrió el hotel Oriental, en la calle Real 35, fue el primero de tal categoría que hubo en la isla. Tenía 13 habitaciones: seis abajo y siete arriba. Comidas: 5 pesetas; con servicio a domicilio. También sirvió como academia (de costura, repostería, lectura, escritura, buenos modales). Funcionó hasta 1954 debido a que se quedó sin clientela por la apertura del Parador.

Heraclia Bonilla Toledo nació en 1927 en el Hotel Oriental, propiedad de su abuelo Claudio. Su niñez transcurrió en el muelle chico, donde su padre, Antonio Bonilla, tenía el famoso Café Miramar, conocido popularmente como Cafetería Bonilla; comunicaba con la dulcería de su madre, Margarita Toledo, con entrada por la calle artillero Luis Tresguerras, después calle Ramón Manchón, era pionera en el puerto. Ambos establecimientos estaban situados en la mejor ubicación de la ciudad, frente al quiosco de la música, junto al casino. En la planta de arriba tenía la vivienda familiar.
Heraclia Bonilla Toledo asistió a la escuela de enseñanza primaria de doña Pepa, en la misma acera. A los trece años asiste a clases particulares del maestro Adolfo Topham. Su madre la instruía en el arte de la repostería.
La cafetería Bonilla era el epicentro social, los viernes se recibía el periódico ABC, acogía tertulias y encuentros de todo tipo. Cerró en 1950 y se convirtió en la Caja Insular de Ahorros.
Heraclia traslada su sapiencia repostera a un local en la calle Miraflores, junto al hotel Oriental. En 1959 la traslada a la calle Antonio Luna, con el nombre de Dulcería Luna.
(Libro “El volcán del turismo”, Juan Cruz Saavedra)