la calle real

Recibió el nombre de Calle Principal, después Calle Constitución, después Calle Las Carretas y en 1954 Calle Fernando León y Castillo, ministro del Partido Liberal, aunque la gente la conoce por “la calle real”.

empedrado

con vías del tren

detalle


bar La Marina

El edificio data de 1914. En 1932 se instala en él la fábrica de cigarrillos, tabaco y picadura ‘La Defensa’, la única que ha tenido Lanzarote. En los años cincuenta del siglo pasado, con el declive del tabaco, el edificio se divide en dos partes: en una se abre un estanco y en la otra se instala una zapatería, Segarra.
El edificio data de 1914. En 1932 se instala en él la fábrica de cigarrillos, tabaco y picadura ‘La Defensa’, la única que ha tenido Lanzarote. En los años cincuenta del siglo pasado, con el declive del tabaco, el edificio se divide en dos partes: en una se abre un estanco y en la otra se instala una zapatería, Segarra.

Calle Porlier y Sopranis
1965 El bar Janubio estaba en lo que, hasta hace poco, era la tienda de ropa “Mango”. En la foto: Santiago Cabrera, Antonio Álvarez, Juan Francisco Cabrera, José Luis Davara, Carlos Sáenz, José Severino Bethencourt y Miguel Á. Ferrer (maestro).


Hotel Oriental


Rafael Ramírez Ferrera montó la pensión Los Lajares en calle Real 44. En el mismo edificio estaba la central de telégrafos y la estación de radio costera hasta 1959. En 1969 la traspasa a Héctor Medina Cabrera, quien la convierte en la residencia Alespa, de segunda categoría, con 13 habitaciones, 25 plazas y restaurante-cafetería en su planta baja.

Heraclia Bonilla Toledo nació en 1927 en el Hotel Oriental, propiedad de su abuelo Claudio. Su niñez transcurrió en el muelle chico, donde su padre, Antonio Bonilla, tenía el famoso Café Miramar, conocido popularmente como Cafetería Bonilla; comunicaba con la dulcería de su madre, Margarita Toledo, con entrada por la calle artillero Luis Tresguerras, después calle Ramón Manchón, era pionera en el puerto. Ambos establecimientos estaban situados en la mejor ubicación de la ciudad, frente al quiosco de la música, junto al casino. En la planta de arriba tenía la vivienda familiar.
Heraclia Bonilla Toledo asistió a la escuela de enseñanza primaria de doña Pepa, en la misma acera. A los trece años asiste a clases particulares del maestro Adolfo Topham. Su madre la instruía en el arte de la repostería.
La cafetería Bonilla era el epicentro social, los viernes se recibía el periódico ABC, acogía tertulias y encuentros de todo tipo. Cerró en 1950 y se convirtió en la Caja Insular de Ahorros.
Heraclia traslada su sapiencia repostera a un local en la calle Miraflores, junto al hotel Oriental. En 1959 la traslada a la calle Antonio Luna, con el nombre de Dulcería Luna.
(Libro “El volcán del turismo”, Juan Cruz Saavedra)

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