Lanzarote hambrunas, sequía, peste, plagas, enfermedades, piratas

1464 enfermedad contagiosa de la modorra

1544 plaga de langosta

1554 peste

1569 primer ataque pirata

1572 Lanzarote cuenta con 350 vecinos (¿casas?), es decir unos 1575 habitantes.

1583 Sequía

1586 El pirata argelino Morato Arráez quema el Castillo de San Gabriel de Arrecife. Desde ese momento, tanto la fortaleza como el islote donde se asienta, que era conocido como el islote de san Gabriel, pasaron a llamarse «El Quemado».

1588 plaga de langosta

1590 Lanzarote cuenta con un millar de habitantes, 540 de los cuales están en Teguise, 250 son hombres de armas y 40 a caballo.

1592 tifus (llamado tabardillo)

1594 plaga de langosta

1598 tifus

1601-1605 peste

1603 Una gran sequía terminó con casi todo el ganado.

1607 plaga de langosta

1616, sir Walter Raleigh ataca Lanzarote. Uno de tantos ataques piráticos que asolaron la isla y el archipiélago durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

1615 María de la Trinidad y Juan Lorente abren un mesón en el puerto; hay exactamente 4 casas.

1618 ataque de berberiscos llegados a Arrecife y toda la isla. Capturaron 900 personas.

1622 buena cosecha

En 1626 volvió el tifus a Lanzarote, el miedo se apoderó de los vecinos que trataron de escapar a otras islas. Fuerleventura mandó cerrar los puertos por donde podrían
llegar los huidos de Lanzarote.

1627 plaga de langosta

1628 plaga de langosta

1629 plaga de langosta

1635 plaga de langosta. Hasta 1665 exportación de trigo y cebada

1636 tifus

1640 una enfermedad del ganado también mata a algunas personas. Plaga de langosta

1645 plaga de langosta

1646 plaga de langosta

1659 gran plaga de langosta

1666 plaga de langosta

1673 crisis de subsistencia

1676 buena cosecha. plaga de langosta

1680 plaga de langosta

1688 Teguise, 4000 habitantes; Haría 540.

1685 plaga de langosta

1690 tifus

1691 viruela y peste

1693 plaga de langosta

1697 plaga de langosta

1701 sequía y fiebre amarilla

1702 plaga de langosta

1703 gran hambruna

1721 Huracán. Hambre

1723 Compra de matas de tarajales a Fuerteventura por la falta de madera y arbustos en la isla. plaga de langosta

1724 plaga de langosta

1730 hay 15 casas. Empiezan las erupciones, hasta 1736. Plaga de langosta

1741 sarampión, gripe y paludismo

1749 último ataque pirata

1750 hay 50 casas

1757 plaga de langosta

1758 plaga de langosta

1759 plaga de langosta

1760 plaga de langosta

1761 plaga de langosta

1769 hambre, tifus y la fiebre mortífera. plaga de langosta

1770 hambre. plaga de langosta

1771 A causa de una grave sequía, mueren de sed y hambre más de 2.700 personas en Lanzarote, emigrando una parte importante de la población. El rey ordena construir una fortaleza (castillo de san José) para darles trabajo y dinero a los habitantes de la isla; trabajaron viejos y niños; se llamó «la fortaleza del hambre».

1776 habitantes: 8.260. Hambre

1778 plaga de langosta

1779 plaga de langosta

1781 plaga de langosta

1786 habitantes: 12.784

1788 plaga de langosta

1789 plaga de langosta

1799 Viruela

1803 Se convoca en Teguise al Cabildo General para tratar la solicitud hecha al Rey por el tinerfeño Francisco Sarmiento para comprar en exclusiva toda la producción de barrilla de Lanzarote. El pleno del Cabildo se opuso.

1811 fiebre amarilla

1824 erupciones volcánicas

1832 sequía hasta 1846

1836 El Ayuntamiento de Arrecife evalúa en 3.000 aproximadamente las personas que se han visto obligadas a emigrar hacia América a lo largo del año por culpa de las sequías y las consecuentes malas cosechas y hambrunas.

1844 plaga de langosta

1858 cólera

1871 sequía y hambre

1881 hambre

1882 Hambre. El obispo, José Proceso Pozuelo, organiza pasaje gratis para las personas más necesitadas, así como el transporte de agua en toneles y comida donados por personas de Gran Canaria.

1886 inauguración del hospital de dolores.

1890 Viruela

1897 habitantes: 16.769

1898 se construye la batería del río

1932 plaga de langosta

1953-junio inauguración de la canalización del agua que llega desde Famara a Arrecife con de una tubería de conducción de agua de 14.000 metros. Costó 3,5 millones de pesetas.

1953-06-20 temperatura máxima de la historia de Lanzarote y de Canarias: 48ºc.

1954 plaga de langosta

1956 plaga de langosta

1957 El Delegado del Gobierno publica una circular por la que se confirman nuevas reducciones en el racionamiento de agua potable para el consumo de los habitantes de la isla, asignándose cinco litros por día y por persona.

1958 Plaga de langosta

1963 En distintas fechas mueren cuatro personas en Haría. Las investigaciones de la farmacéutica, María Elisa Álvarez Obaya, descubren que fueron por culpa de beber alcohol metílico pensando que era etílico.

1965 inauguración de la desaladora, Arrecife. Construcción del hotel Fariones.

1975 plaga de langosta

1978 plaga de langosta

1980 plaga de langosta

1987 plaga de langosta

1990 Entra en funcionamiento  la desaladora del Janubio, desalando 3.600 metros cúbicos por día, que abastecen Yaiza, Uga, Femés y Playa Blanca.

1995 enero. Se alcanza el registro más bajo de temperatura en Lanzarote, 1.0 ºC, en la localidad de Masdache.

1997 plaga de langosta

2004 plaga de langosta

Cronología más completa

fuentes:

https://turismolanzarote.com/descubre-lanzarote/historia

Hambrunas, epidemias y sanidad en Lanzarote

Hoy en día (2022) en Lanzarote es obligatorio (Inalsa / Consorcio de Agua) que cada casa tenga su propio depósito de agua con 125 litros/persona/día debido a la falta de suministro de agua de abasto. Los cortes son frecuentes; por ejemplo en San Bartolomé suelen ser una vez entresemana y fijo los fines de semana.

Es permanente la queja de los agricultores, que no tienen agua para regar, se les suminstra muy poca y de mala calidad; el agua que se les vende es depurada de las aguas grises. Lanzarote es el único lugar de España donde administrativamente se permite la calificación de «agricultura ecológica» con agua depurada; en el resto de España no se permite el agua depurada, el agua tiene que ser directa de manantial. Cuando en el futuro se diga que Lanzarote tenía agricultura ecológica (y que de eso se puede entender que tenía mucha agricultura) no es verdad.

 

 

María Elisa Álvarez Obaya

Elisa Álvarez nació en Villaviciosa (Asturias) el 12 de enero de 1934. Se consideraba una mala estudiante. A los 17 años empezó a hacer la carrera de Farmacia y la terminó a los 27; se le resistió la bromatología. Dejó atrás todo su mundo en su Asturias natal para trabajar en la farmacia de Josefina Calvo Estrada en Haría, Lanzarote, un pueblo que no tenía ni agua ni luz.

Unos meses después, en una charla en casa de una familia amiga, comentaron que esos días en el pueblo habían muerto varios hombres, y que antes habían perdido la vista. El médico certificó que habían fallecido por angorpectoris (angina de pecho).

Elisa, se quedó preocupada, obsesionada; cual Sherlock Holmes, pensó que las muertes se debía a algo que hacen más los hombres que las mujeres, porque afectaba más a ellos. Tenía una teoría. Urgentemente fue a exponérsela al alcalde. Éste puso a su disposición un coche y un guardia. Elisa recorrió todos los bares y comercios del municipio, hasta el más pequeño, inmovilizando los productos sospechosos y cogió muestras. Se encerró en la rebotica de su farmacia con su modesto laboratorio de pueblo, sin agua ni luz, y no salió hasta que dio con el problema: el aguardiente, en vez de alcohol etílico, contenía alcohol metílico, que es tóxico. Se trasladó a la Jefatura de Sanidad de Las Palmas y le entregó el análisis bromalógico al inspector provincial de Farmacia, Francisco Rubio Guerra.

Elisa desconocía la magnitud de su descubrimiento de 1963 que empezó un macrojuicio de cuatro años de investigación y treinta mil folios.

Empezó una carrera de fabricantes, bodegueros, comerciantes, almacenistas y tenderos deshaciéndose de las pruebas por el desagüe.

Desde hacía meses estaban muriendo personas por todo el país; en Galicia, donde se fabricó, achacaban la repentina mortandad a un brote de meningitis. Mató desde enterradoras hasta marineros, que imagínate qué diagnóstico o autopsia les iban a hacer. También hay familiares que prefieren dejar tranquilo al «muerto por angina de pecho» que «muerto por borracho». Oficialmente se contabilizaron medio centenar muertos y una decena de ciegos pero se cree que los afectados por el envenenamiento masivo pudieran ser un millar. En Galicia apenas ninguna familia dejó hacer la autopsia por ese sentimiento gallego de dejar que los muertos descansen en paz. Ni se sabe cuánto más pudieron haber muerto de no haber sido por Elisa. Nadie se dio cuenta, solo ella.

Era la primera vez que alguien investigaba un consumo de alimentos. En aquellos años no había ningún control sanitario; muchos más preparados, en 1981, oficialmente se reconocieron cinco mil muertos con el aceite de colza.

En el Centro Gallego en Barcelona se requisaron 300 litros de este licor mortal. Hubo muertos en La Gomera, Tenerife, el Sahara español, Guinea Ecuatorial, Sudamérica y Norteamérica; en Nueva York se intervino una partida de este alcohol mortal mandado desde Galicia; hubo ese mes una treintena de vagabundos muertos por alcohol metílico aunque no se pudo demostrar la relación directa.

Se demostró que por lo menos se habían utilizado 75000 litros de alcohol metílico para adulterar el aguardiente. El metílico no solo costaba la cuarta parte del alcohol etílico sino que encima, al tener más graduación, había que rebajarlo con agua, lo que producía una cantidad todavía mayor de un licor que con un par de tragos te podía producir la muerte o dejar ciego para siempre. El metanol podía cambiar el sabor y alguno le echaba otras cosas (café, enebro) para  taparlo y dependiendo de ello lo vendían como licor de café, ponche, vinagre añejo, ginebra.

Al parecer el alcohol metílico no se va eliminando progresivamente con la orina, como el alcohol etílico; es acumulativo, puede afectarte si te tomas una copa esta semana y otra a la siguiente.

Quiso la macabra casualidad que en la contraetiqueta del aguardiente que dejaba ciego pusieran un poema de Rosalía de Castro:
«Adiós ríos, adiós fuentes; adiós regatos pequeños; adiós vista de mis ojos; no sé cuando nos veremos.»

El Estado, por todo lo alto, condecoró con la Encomienda de plata de la Orden Civil de Sanidad… al inspector Rubio, el jefe. A Elisa, alguna fuente dice que sí. Recibió todos los honores y méritos del Colegio de Farmaceúticos.

Elisa se casó con el secretario del Colegio Farmacéutico de Las Palmas, Alberto Rivero Marrero, que después sería su presidente. No tuvieron hijos. Murió en 2010, por enfermedad, a los 76 años.

descubriendo una placa
2015 homenaje en Villaviciosa (Asturias)

Sobre Elisa Álvarez se han escrito libros, documentales y varios capítulos en <Cuarto Milenio>.

Por desgracia, se sigue haciendo esta adulteración mortal.

Ninguna víctima fue indemnizada (se declararon insolventes).

Fueron condenados a 140 años de prisión, ninguno cumplió las penas.

Ningún familiar, allegado o amigo de los condenados tomó el licor.

Actualmente en España se sigue fabricando aguardiente de forma irregular (dicen que es <casero>, especialmente en Galicia), igualmente lo siguen vendiendo, igualmente se sigue comprando (porque es más barato) e igualmente nos lo estamos tomando (lo llamamos <garrafón> y nos referimos con ese nombre cuando el alcohol nos sienta mal).

En el pueblo de Haria se le recuerda y tiene una placa homenaje en la esquina de la casa donde estaba la farmacia, justo detrás del Ayuntamiento.

Lanzarote militar

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10-5-1941 El gobernador militar de Gran Canaria redacta unas órdenes específicas para la defensa de Fuerteventura y Lanzarote ante posibles ataques durante la II Guerra Mundial. En el caso de Lanzarote, los planes dividían a la isla en dos sectores (norte y sur) con la prioridad de defender los fondeaderos de La Bocaina y El Río, que ya contaban con una batería de artillería. Las pautas indicaban que el batallón de reserva sería instalado en Teguise y la batería de artillería de campaña motorizada en San Bartolomé. El parque de artillería quedaría establecido en San Bartolomé, mientras que los depósitos centrales de infantería lo serían en esa población y en las de Haría y Yaiza. El depósito central de víveres habría de estar en Teguise, manteniendo depósitos destacados en Haría y Yaiza. Estas tres localidades deberían albergar también a los hospitales de campaña, mientras que aún no se había escogido la ubicación del parque de automovilismo’.

21-7-1941 El War Cabinet (Gabinete de guerra) del Gobierno británico toma la decisión de invadir Canarias mediante una operación denominada Pilgrim, aunque posteriormente la acción es aplazada. Estas medidas se incluían dentro de las políticas que estaban siguiendo los países implicados en la II Guerra Mundial.

memoriadelanzarote.com

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1950s Arrecife, castillo de San Gabriel. Tubos de los cañones de una batería de artillería que hubo cerca de Playa Honda durante la Segunda Guerra Mundial. En la operación de desmonte murió un sargento armero. En la foto, Antonio Lorenzo, propietario de la foto.

La batería tuvo 3 cañones Krupp de 80mm, 3 cañones Skoda de 76’2mm y tres Saint-Chamond. Dos de ellos son los que están en Arrecife en el castillo de san Gabriel.
Además había otra batería similar en Playa Blanca y una batería motorizada en San Bartolomé.

El partido de fútbol

En 1937 (o 1938) el viejo acorazado alemán «Schleswig Holstein» lanzó sus anclas frente al cementerio. Bajo el herrumbriento pórtico de la grúa y caseta del agua adelante, pisando los Puentes, la brillantez de los instrumentos musicales, el xilófono adornado, la larga vara del «mandador» de la formación, bajando y subiendo a las órdenes de su brazo, los impecables uniformes y la marcialidad teutónica, dejaron una imborrable impresión en el pueblo arrecifeño. La banda de música local, acomodada en el Kiosko se acomplejó y dicen que lo último que se vio de ella fue a señor Ginés «El Bruno» que, escondidos los platillos bajo la chaqueta, casi huía a su casa. Por la tarde el «Arrecife» caía derrotado por once goles ante la selección alemana y el enfado de Don Manuel; y los conciertos de aquella, no banda sino orquesta, se sucedían; los marineros comían «bananos» en los bancos de cemento del «Muelle Chico»; y Andrea, la limpiadora de casa de Don Pedro, se «echaba» un novio alemán; y una noche Andrea, cansada del «auf viedersen» del alemán, le espetó aquello de : «Afílate que me marcho»; y se empezó a repartir «Signal» y «Der Adler»; y casi todos sienten simpatía por los alemanes menos Don Andrés Fajardo, parapetado en su tradicional anglofilia; y aquellas revistas, llegadas a nuestras casas de manos de Don Pedro Schwartz, aumentan la simpatía; y en casa de mi tía Inocencia había un muñeco vestido de marinero alemán con la bandera rojinegra prendida de una aguja de hacer punto; y estaba la elegante águila y el plateado emblema circular con punto rojo, recuerdo de una noche de fiestas a bordo a la que mi madre no pudo asistir por miedo a la escala de la falúa, y a la que Doña Rafaela se encaramó valientemente; y los alemanes fueron muy respetuosos; y una noche confundieron una honrada casa de muchas mujeres con algo que les hizo salir entre disculpas reverenciosas; y aquel barco parece que fue hundido en combate y algunos de sus marineros desde el campo de prisioneros escribían a las chicas de Arrecife, recordando felices momentos de libertad.

Ni la estatura de Pancho, ni la agilidad de Gregorito, ni la fortaleza de Santiago, ni la técnica de Agustín o «Paco» Aguilar ni las internadas de «Romerito», impidieron que
los alemanes del «Schlswic Holsten» fueran marcándole uno a uno hasta once goles a la representación de Lanzarote, después del ceremonial de las madrinas y la presencia rubicunda y uniforme de los teutónicos; aquella tarde de los años treinta y en el llano de La Vega, Don Manuel Arencibia, Presidente del Cabildo, en una de sus clásicas «cabreaduras», y ante los buenos deseos del Comandante del «barco alemán» de que no se ensañaran con los nuestros, exclamó: ¡»Déjelos, para que los nuestros no sean «toletes»! Y después de aquel vapuleado equipo tuvimos al «Torcusa», y el «Osborne» creado por Juan Sierra y transformado en «Lanzarote» de manos de Guillermo Toledo; y el «Marino»; y el «Arrecife» y «Educación y Descanso» y el superviviente «Torrelavega»; y entre los chiquillos el «Tenique» o el «Imperial» pero en el «Campo del Carbón» y con «Aurita» la profesora de madrina; y en los primeros tiempos vimos jugar a Agustín Suárez y a «Falange» y a los Fábregas y dicen que jugó Pepe Miranda; y en el Osborne-Lanzarote a Miguel Corujo defendiendo su portería y a los hermanos Naranjo y a Salvador «el de la Imprenta»; y se internaban «Pepe» Reguera y Domingo «El Cotorro»; y ratoneaban Arbelo y Solís y arropaban a aquel extraordinario jugador, Alfonso «El Turco»; y frente a ellos «Pepe» de León o los
hermanos Quintana, y Manolo «El Candao» y Tacoronte; Carlos Reguera y a Pedro Martín; y al «Rubio» del Torrelavega con su mano mutilada; y los hermanos del Toro,
Ruperto en el Lanzarote y el otro en el Torrelavega; y un día arbitró, recién llegado Tomás Aguilar; y señor Domingo, varita de membrillo bajo el brazo, impedía que alguien se colara y abría el antiguo pozo de las salinas para regar el «Estadio»; y las paredes de éste nunca se encalaron, ni sus gradas se terminaron, ni sus casetas se llegaron a techar; y se convirtió en calles; y hoy por el lugar de sus porterías pasa la calle «Portugal» con coches afanosos de marcar gol; y sus bandas son la «Argentina» y la «Triana»; y la «Doctor Fleming» parece sustentar la antigua portería del norte; y
así pasó el Estadio a la historia; pero aquellos llanos siguen añorando nombres; y Julio Blancas entrenaba; y el alférez Pestaña defendía una portería; y los venido de fuera, Yoyo o Franco; y arbitraban el otro «Pepe» Miranda o Blancas, Paquito o los Fábregas y Rafael «Cullen»; y vino el «Price» a inaugurar el campo y le acompañaba Roig y se marcó el gol directo de córner; y Gregorio Fernández fue la admiración de muchos; arribaron el Atlético, la Unión Deportiva o sus filiales; y «Frasco» Rodríguez defendía la portería como anteriormente lo habían hecho «Tino» Díaz y Octavio Camejo; y Luis «Oliva» defendía los colores del Marino y «Mano Félix» y «Miguelito el Peligroso» los de Lanzarote y Carlos Reguera o Agustín Corujo ya no jugaban en el Marino y Miguel había pasado al Torrelavega y a Cesar Carrasco le fracturan una pierna; y el Marino recibe once a cero del Lanzarote, en una tarde inspirada de los Reguera, El Cotorro, El Turco, Solís y Arbelo; Antonio García Márquez maravillaba con su inconcebible dominio del balón; y «Meluco», a quien la incompetencia de un directivo madrileño impidió que Lanzarote tuviera su primer internacional; y había aficionados como mi padre, que aguantan, domingo tras domingo, la tierra y el calor; y el estadio tiene bancos de madera, pero casi todo el mundo prefiere las inconclusas gradas y un día, sorpresa, se hacen con cemento los asientos; y los aficionados siguen soportando tierra y calor; y se inicia la construcción de un nuevo complejo deportivo; pero el recuerdo del llano de las antiguas salinas y del viejo e interminado Estadio, lo guardamos muchos como oro en paño.

Historia menuda de Arrecife. Antonio Lorenzo Martín.

foto: Gabriel Cobo García

foto: Gabriel Cobo García

Las vías del tranvía

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En 1901 se aprueba el proyecto de construcción del puerto chico o puerto caballos (las embarcaciones de poco calado se denominaban caballos) o muelle de las cebollas.
En 1907 se aprueba la compra de mil quinientos metros de vía en Bilbao, y un poco más tarde añaden ochocientos metros, dieciséis vagonetas. Solicitan asimismo una locomotora de veinte caballos de fuerza. En julio se pacta con Juan Delgado el paso de la vía por su terreno, inmediato a las canteras propiedad de la Compañía, acordándose el pago de 75 pesetas. En noviembre disponen permutar con Agustín Navarro Falero dos trozos de terreno en la calle del Molino por otros de la Compañía que lindan con la carretera de Teguise. Para utilizar el terreno de Navarro será preciso derribar una habitación para ensanchar la calle posibilitando que pase la vía, y será reedificada al finalizar la obra. Se le indemnizará con cinco pesetas al mes, con un anticipo de dos años. En septiembre se solicitó al Ayuntamiento la autorización de unas vías férreas para el transporte de materiales para las obras del puerto de Arrecife. Era necesario colocar dos vías. Una tendrá la ruta de las Cuatro Esquinas, hasta el mar, por la calle León y Castillo. Otra discurre del extremo oeste de la calle Campo Santo, atravesando la Plaza de la Constitución, Quiroga y callejón del Puente. Los raíles se colocarán en el centro de la calle, a faz del piso, adoquinando o empedrando el centro de las vías. Las máquinas de vapor serán dirigidas por personal competente, avisando su paso con un silbato o campana. Además, una persona irá de guía para regular la marcha y servir de aviso a los transeúntes. Los accidentes serán responsabilidad de la empresa.
En junio de 1908 solicitan permiso para cambiar el itinerario de una de las vías en su tramo final. La calle Quiroga tiene poca anchura en el cruce con León y Castillo, estiman la idoneidad de pasar por el callejón del Muelle, desde la Plaza de la Constitución, y seguir por la calle Coll, antes La Marina, hasta el principio de las obras. Sin embargo, el cambio propuesto no se autoriza por el frecuente tránsito del referido callejón. Se propone un nuevo itinerario: desde el puente del Castillo San Gabriel, por la calle Coll, continuando por La Esperanza, curvando a la del Ángel hasta atravesar el solar de Eduardo Martinón Coll y seguir por el litoral hasta el Reducto y playas del cementerio, para la extracción de arena. Se permitió la variación. En octubre consideran la necesidad de extender la vía desde las Cuatro Esquinas hasta la pedrera propiedad de la Compañía, teniendo que cruzar las calles Molino y Norte. Se concedió el permiso. En agosto el gerente estudiará la obtención de solares “desde La Molina hasta el cementerio”. Antes de que acabara 1908 solicitan cuatrocientos metros más de vía a la Casa de Arturo Koppel de Madrid.
En enero de 1909 enero el gerente contrata con Julián Morera Martín el arrendamiento de un solar de su propiedad para el paso de la vía por 250 pesetas, hasta que terminen las obras.
Hasta junio de 1911 no se da cuenta de las compras realizadas en la Península: una grúa de diez a doce toneladas, otra de cuatro, un monta bloques hidráulico, un cangrejo trasbordador, una vagoneta de transporte para treinta toneladas y un motor de cuatro a seis caballos de fuerza. Seguían faltando más raíles y se encargan doscientos metros de vía gruesa a Juan Buseeda, de Barcelona, por 2.181, 35 pesetas. Se prevé la compra de mil metros más de carriles de ochenta centímetros de ancho y se solicita extender la vía por la calle Miraflores y otras que conducen a San Bartolomé y Goime, hasta unirla a la que tienen en la calle León y Castillo. Se concede el permiso. Cuando la vía pasaba por propiedad privada se contrataba directamente con el dueño, como sucedió al tener que pasar por los terrenos –Capellanía– de Nemesio Rodríguez Borges, accionista de la Compañía, conviniendo por dos años la instalación de una vía férrea, a razón de cincuenta pesetas al año.
En 1913 el vecindario se queja por la circulación de la locomotora y la escasa seguridad.
Continúan comprando vías para pasar por La Capellanía, a finales de 1913 se traen 200 metros y a principios de 1914 unos 260 y sus correspondientes traviesas.
En abril de 1914 acordando con Ignacio Rodríguez Perdomo el paso de una vía por una finca, en la misma zona que denominan La Capellanía, por el tiempo que duren las obras, a razón de 75 pesetas el primer año y cien los restantes.
En junio de 1916 se acordó proponer la venta de la locomotora en 10.000 pesetas, las 26 vagonetas existentes a 150 pesetas cada una y los 4.300 m de vía de siete kilos a siete pesetas el metro.
En 1919 una comisión se encargará de levantar las vías tendidas en varias calles. Lo comunicarán al ayuntamiento y estudiarán la forma de empedrar de nuevo la entrevía. Una comisión se ocupó de reedificar la habitación que tuvo que derribarse propiedad de herederos de José Mª Díaz Pérez para el paso de las vagonetas para las canteras de la Compañía. Se terminan de empedrar las calles por donde está la vía. A finales de 1919, después de 12 años y un millón y pico de pesetas, se termina el muelle, antes llamado «puerto chico» y ahora, «muelle grande».
En 1920 se vende a José Reguera Castillo la locomotora por
200 pesetas. En 800 pesetas 400 metros de vía de 30 kilos. A José Díaz Santana 736 metros de vía de siete kilos que importan 1.472 pesetas.
LA COMPAÑÍA ANÓNIMA DE CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO
DE ARRECIFE. EL MUELLE GRANDE.
ANTONIA SÁENZ MELERO
MANUEL GARCÍA GONZÁLEZ
FRANCISCA Mª PERERA BETANCORT

el castillo de santa Bárbara

También llamado «castillo de Guanapay».

Fue usado como palomar militar.

Viéndolo tan abandonado que daba pena, Luis Ramírez González solicitó su usufructo y lo rehabilitó pagando de su bolsillo.

1990 El ayuntamiento de Teguise inicia las obras de restauración del Castillo de Santa Bárbara. El objetivo era recuperar la antigua estructura de Torriani, y para ello se construyeron nuevamente las bóvedas del primer piso y se suprimió el balcón canario colocado por Bellas Artes a finales de la década de los setenta.